nº139 Marzo 2010 Archivo
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África nos espera

 

 “La presencia de empresas españolas en África Subsahariana es todavía muy escasa, y en muchos casos su vinculación a estos países se debe a un motivo distinto al de una estrategia de internacionalización propiamente dicha. Se puede decir que la exportación española ha llegado muy tarde a estos mercados”, señala Enrique Feás, subdirector general de Política Comercial con Países Mediterráneos, África y Oriente Medio del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Dicho esto, también reconoce que “África es un mercado con un enorme potencial pero con una gran dificultad: su elevado nivel de inseguridad jurídica.

 

Fernando Aceña, director adjunto de Estrategia y Desarrollo de Negocio de COFIDES, confirma que “en realidad, África no forma parte todavía de las estrategias de internacionalización productiva de la empresa española. Nuestras empresas se han dirigido más bien a mercados cercanos (UE) o que hablan la misma lengua (América Latina), donde el riesgo percibido de hacer negocios es escaso o mucho más reducido, y ahora comienzan a proyectarse también en Asia, para intentar obtener una presencia global, pero en África permanecen aún a la expectativa”.

 

 

Parcas relaciones


Aunque el punto de partida siga siendo difícil, ya que, de los 50 países del mundo definidos como Países Menos Avanzados (PMA), 33 se encuentran en África Subsahariana, así como 33 de los 41 definidos como Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC en sus siglas en inglés), sin embargo el cambio que se ha producido en el continente en los últimos años ha sido notable. La economía de la zona ha experimentado un crecimiento elevado (por encima del 5% de media entre 2005 y 2008); nuevos actores, como China, la India, Oriente Próximo o América Latina han irrumpido en la escena africana; y la inversión extranjera directa ha adquirido un papel muy relevante.

 

Por otra parte, “estos países han sorteado relativamente la crisis financiera mundial, porque no disponen de un sistema financiero muy vinculado al de EEUU y, por tanto, hasta ahora les ha afectado solo vía renta, exportaciones y remesas de emigrantes”, opina Enrique Feás.

 


 

 

A pesar de ello, las relaciones económicas y comerciales de España con esta región son escasas. Menos del 1% de nuestras exportaciones totales y apenas un 0,5 % de nuestra inversión directa total en el exterior se dirigen a ella. De los poco más de 2.700 millones de euros de exportaciones españolas a África Subsahariana en 2008, los cinco primeros países (Sudáfrica –cuyo peso en nuestras ventas es muy elevado-, Angola, Guinea Ecuatorial, Nigeria y Senegal) absorbieron más del 60% del total. En el capítulo de inversión directa, unos exiguos 22 millones de euros se dirigieron a la región en 2008, una cantidad sensiblemente inferior a los 148 millones de 2007, con un alto grado de concentración nuevamente en Sudáfrica.

 


 

 

¿Qué impide a las empresas españolas tener más en mente estos mercados? Enrique Feás lo resume en cuatro razones: “La falta de un marco adecuado para los negocios, la falta de infraestructuras, la falta de financiación y la escasez de información. Lo que se conoce como seguridad jurídica para los negocios, que implica, más que la existencia de muchas leyes, su aplicación de forma efectiva, es una de las principales deficiencias de la región”.

 


Una presencia institucional

El Gobierno español ha venido fomentando de forma clara las relaciones políticas y económicas con el continente en los últimos años. En este sentido, la segunda edición del Plan África (2009-2012), elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, constituye un marco general de referencia, dentro del cual se desarrollan las distintas políticas.

 

Entre los instrumentos de internacionalización de la empresa que desarrolla la Administración española en África Subsahariana, cabe señalar, en primer lugar, la presencia institucional, a través de ocho Oficinas Económicas y Comerciales acreditadas en más de 40 países africanos (ver direcciones útiles). Por su lado, los Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI) en vigor en la región alcanzan ya el número de cinco (con Gabón, Guinea Ecuatorial, Namibia, Nigeria y Sudáfrica), a los que se sumarán los siete ya firmados con Angola, Congo, Etiopía, Gambia, Ghana, Mauritania y Senegal, y uno rubricado con Mozambique. Por lo que respecta a los Convenios de Doble Imposición (CDI), España mantiene cuatro en vigor, con Costa de Marfil, Liberia, República Democrática del Congo y Sudáfrica, más otro firmado con Senegal y otros dos rubricados con Namibia y Nigeria.

 

 


Necesidad de apoyo financiero. El FAD

 

“Los problemas de la inseguridad jurídica y de la falta de financiación -mucho más acusada desde la crisis financiera- se reducen notablemente con la puesta a disposición de financiación pública para las empresas”, señala el subdirector general Enrique Feás. “Financiamos desde la Administración porque el sector privado, en muchos casos, no financia. Incentivamos a empresas españolas a hacer operaciones en África Subsahariana porque saben que tienen la garantía del Estado en cuanto al pago de las mismas”.

 

Para este tipo de operaciones se utilizan distintos instrumentos de apoyo financiero. Los créditos FAD para la internacionalización son créditos concesionales otorgados a países en desarrollo para la financiación de proyectos a realizar por empresas españolas que vayan equipados con bienes y servicios españoles (ayuda ligada). Su objetivo principal es la internacionalización de la empresa española, si bien, lógicamente, tienen efectos sobre el desarrollo de las infraestructuras de los países receptores.

 

Sometidos a las normas del Consenso OCDE, sufren limitaciones para su concesión en función de los niveles de renta de los países. Así, los Países Menos Avanzados (PMA), con una renta per cápita inferior a los 750 dólares, solo pueden recibir créditos desligados. La mayor parte de los países de África Subsahariana se encuentra en esta categoría. Los países elegibles no PMA, con una renta per cápita entre 750 y 3.705 dólares, son los siguientes en la zona: Cabo Verde, Kenia, Nigeria y Namibia. Finalmente, hay una serie de países no elegibles debido a que disponen de una renta por habitante superior a 3.705 dólares: Botsuana, Gabón, Guinea Ecuatorial, Seychelles y Sudáfrica.

 

Pero, además, existen limitaciones a la concesión de estos créditos en virtud del nivel de endeudamiento de los países. De esta forma, los denominados Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) no son susceptibles de recibir ayuda ligada, ni, de acuerdo con la Ley española de Gestión de la Deuda Externa de 2006, tampoco serían susceptibles de recibir ayuda reembolsable bajo la forma de créditos.

 

Precisamente, el endeudamiento de muchos países de esta región ha hecho que, a medida que se agotan los compromisos anteriores a la Ley de Gestión de la Deuda Externa, se limite la posibilidad de otorgar créditos FAD para la internacionalización en África Subsahariana a un reducido número de países que, en la actualidad, no tienen problemas de endeudamiento. “Algunos países continúan teniendo un indudable interés comercial, pero ya no cabe la ayuda reembolsable. Bien, nos dijimos, pues creemos algo para solucionar este fallo de mercado. Así surgió el Plan África de Exportación de Infraestructuras en África Subsahariana”, afirma Enrique Feás.


El Plan África de exportación de infraestructuras


Este plan, que forma parte del Plan E (ver El Exportador, nº 131), está dotado con 70 millones de euros con cargo al FAD para la Internacionalización. En un primer momento se han priorizado proyectos en Camerún, Costa de Marfil, Ghana y Senegal, aunque se han establecido como prioritarios doce países. Como precisa Feás, “recibirán financiación no reembolsable, es decir, donaciones, que serán desligadas. ¿Por qué financiamos? Para generar oportunidades de negocio, esperando que estas sean aprovechadas por las empresas españolas. ¿Cómo favorecemos que ese sea el resultado final? Seleccionando mucho el tipo de sectores y proyectos en los que somos particularmente competitivos”.

 

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