Las economías avanzadas han ido evolucionando hacia sociedades de servicios. Estos representan hoy cerca del 80% del empleo y del valor añadido en países como los Estados Unidos y alrededor del 75% en la Unión Europea. Dentro de este sector, los servicios a empresas y los servicios culturales constituyen el mayor segmento de crecimiento y dinamismo. En una parte significativa, este dinamismo se debe al surgimiento de lo que conocemos como economía digital.
Los pilares de la economía digital

Si bien la economía digital está generando un ecosistema propio, en el que nuevos productos y servicios son desarrollados por y para este nuevo entorno tecnosocial, no teniendo aplicación fuera de él, los productos y servicios tradicionales están sufriendo progresivamente una metamorfosis digital. De manera esquemática, se puede decir que todos los sectores afrontan, en menor o mayor medida, un proceso de transformación para incorporarse a la economía digital, que pasa por la virtualización de determinados procesos, la digitalización de contenidos y servicios, la gestión electrónica de los mismos, la distribución digital multicanal a través de las nuevas redes (tanto fijas como móviles), así como la utilización del comercio electrónico como canal de compraventa, que intrínsecamente aporta ubicuidad a la oferta y tiene como mercado potencial a todo el mundo.
Hacia una nueva revolución industrial
Un paso previo e indispensable para el desarrollo de la economía digital es la adquisición de infraestructuras TIC por parte de todos los agentes sociales y económicos. Es por ello que la Unión Europea ha colocado entre sus prioridades más urgentes el fomento de estas infraestructuras, así como la utilización avanzada de las mismas, articulando multitud de instrumentos financieros, regulando este nuevo mercado digital e instando a los gobiernos de los países miembros a desarrollar una verdadera Sociedad de la Información a través de su Agenda Digital Europea. Los principales instrumentos financieros de la UE son el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Programa Marco, donde el desarrollo de la Sociedad de la Información, la innovación tecnológica y la economía digital acaparan la mayor parte del presupuesto.
La velocidad de adopción de estas infraestructuras no tiene precedentes históricos, constituyendo un elemento clave en la globalización de los mercados y en el avance de la economía digital. Actualmente, según datos de Internet World Stats, hay cerca de 2.000 millones de internautas en todo el mundo, casi el 30% de la población mundial, si bien su distribución geográfica presenta grandes diferencias. Más del 77% de la población de Norteamérica es internauta mientras que menos del 11% de la población africana accede a Internet de manera regular. La penetración de Internet entre las empresas es aún mayor. Según datos de Eurostat, la práctica totalidad de las empresas europeas (el 96% en la UE-15) dispone de conexión a Internet, el 92% de ellas a través de banda ancha.
El impulso de la economía digital que se está produciendo en el mundo, especialmente en las economías más desarrolladas, es una oportunidad que debe ser aprovechada por las empresas españolas para salir al mercado internacional.
Empresas que integran la economía digital
El sector TIC, según la definición tradicional que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE), estaría configurado por las industrias manufactureras y de servicios cuya actividad principal está vinculada con el desarrollo, producción, comercialización y uso intensivo de las tecnologías de la información y que se caracteriza por altas tasas de innovación. Sin embargo, fruto de la evolución y del entorno cambiante de este sector, en el año 2007 se reelaboró una nueva definición que engloba dentro de las industrias TIC aquellas cuyos productos tengan por objeto permitir el procesamiento de la información y su comunicación por medios electrónicos.
Por su parte, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) define el comercio electrónico como toda compra realizada a través de Internet. La característica básica del comercio electrónico reside en la orden de compraventa, la cual tiene que realizarse a través de algún medio electrónico, con independencia del mecanismo de pago efectivo.
Evolución de los pilares de la economía digital

Finalmente, las industrias que completarían lo que puede llamarse economía digital en sentido amplio dependen del grado de digitalización del resto de sectores de cada país. Así, para el caso de España, podemos ver cómo se han ido incorporando a la economía digital sectores como la banca electrónica, el turismo, la logística, el transporte, la sanidad, la educación, la administración electrónica, los servicios profesionales y las infraestructuras inteligentes (smart grids, la nueva red de recarga para el coche eléctrico…). Estos se hallan en una fase avanzada de incorporación de los tres pilares a sus procesos y actividades, extendiendo progresivamente la economía digital española. Otros sectores, como el de la moda o el agroalimentario, empiezan a abrazar la economía digital, más aún en el actual contexto de crisis financiera y contención del gasto.
Comercio electrónico, sector en auge
La rápida expansión de la Sociedad de la Información en las economías modernas ha motivado un cambio de mentalidad y una actitud más proactiva de búsqueda de las ofertas más competitivas en la Red. El número de compradores on-line no ha dejado de crecer pese a la crisis. Solo en España, el número de éstos alcanzó en 2009 los 10,4 millones, lo que supone un aumento del 17% respecto a 2008.
El volumen de comercio electrónico B2C (entre empresas y usuario final) en el mundo creció en 2009 un 4,5% en relación a 2008, doblando la cifra de 2004. En concreto, la cifra de ventas electrónicas alcanzó el pasado año los 502.100 millones de dólares, según el último análisis mundial de la consultora Everis. Los Estados Unidos lideran el ranking de países con mayor comercio electrónico B2C en el mundo, con una facturación de 134.900 millones de dólares, una cuarta parte del total mundial. Le sigue Japón, con un volumen de 51.200 millones de dólares en 2009. En España, la cifra de negocio del comercio electrónico B2C alcanzó los 7.760 millones de euros en 2009, un 16% más que en 2008.