nº156 Diciembre 2011 Archivo
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Entrevista a Juan Manuel Revuelta, director de Brussels Import Agency (BIA) de la Cámara de Comercio y Unión de Empresas de Bruselas (BECI)

Juan Manuel Revuelta no duda en reconocer al lobby su naturaleza de grupo de presión legítimo en la metodología, en el procedimiento y en el interés final, ni en romper una lanza en favor del proceso legislativo que llevan a cabo las instituciones europeas, así como de la forma de integrar las opiniones sectoriales en dicho proceso, principalmente a través de los lobbies operativos en Bruselas.

 

EL EXPORTADOR: ¿Podría darnos un ejemplo de actividad lobbista en la que haya estado involucrado?
JUAN MANUEL REVUELTA:
En 2004, el Gobierno polaco decidió aumentar el IVA de un 7% a un 22% a las frutas no polacas. Esto era una medida restrictiva legal para el mercado interior. Yo me ocupé de diseñar y coordinar una estrategia de lobby. Redacté un modelo de pregunta parlamentaria que le hice llegar a los eurodiputados españoles que llevaban temas de agricultura o de fiscalidad. Recibimos el apoyo de José Manuel García-Margallo, quien elevó la pregunta parlamentaria a la CE. Ese modelo de pregunta lo hice llegar también a griegos e italianos, que se veían igualmente afectados por la futura legislación, y se consiguió así un volumen de preguntas parlamentarias, que es una de las herramientas de las que un sector o exportador dispone si encuentra que sus derechos están siendo vulnerados o está sufriendo una competencia desleal. Además, organizamos una serie de seminarios a los que invitamos al embajador polaco. Gracias a esta estrategia logramos paralizar esta propuesta lesiva en particular para los intereses frutícolas españoles en el mercado polaco. El éxito de este lobby fue que reaccionamos antes de que esa legislación fuera aprobada.

 

EE: ¿Cuáles son las fases de la labor de lobby?
JMR:
El lobby es una herramienta de internacionalización de la empresa y resulta fundamental como suministro de información para una inteligencia de empresa (business intelligence). Parte también es la adecuada monitorización de la legislación que va a venir. Si reaccionamos cuando una directiva ya ha sido aprobada o el acuerdo comercial con un país tercero se ha firmado, llegamos tarde. Hay que dotarse de herramientas disponibles en Bruselas en el sector privado por un módico precio, que ofrecen un sistema de alertas y un seguimiento para un sector en concreto. Es la mejor inversión, mucho más barato que tener a una persona de plantilla dedicada a rastrear cada día en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas. Con esa información, hay que hacer una estrategia de lobby. Cuanto antes tengamos la información, antes tendremos éxito en la implantación de dicha estrategia. Por ejemplo, el principal exportador de televisiones de plasma hacia Brasil es una empresa belga que vio las posibilidades derivadas de la exención de arancel a las exportaciones de la UE hacia Brasil, mientras que el mismo país gravaba las televisiones de plasma chinas con un arancel del 40%. Se planteó fabricar parte del producto en China y terminarlo en Bélgica antes de exportarlo al país carioca.

 

EE: ¿Cuál es la situación de la figura del lobby en España?
JMR:
No está reglamentada. Hoy en día hay unos códigos de buena conducta voluntarios, pero nos podemos encontrar con que un lobbista esté defendiendo los intereses de una empresa y de su competencia, o despachos de abogados o empresas de comunicación que están haciendo trabajo de lobby y jurídico a la vez. No hay peor área que la no regulada, pues lleva a claroscuros donde se confunden los lobbistas profesionales con personas mal llamadas lobbistas pero que, en realidad, para mí son meros traficantes de influencias o vendedores de agendas de conocidos. La actividad de lobby se puede compaginar con otras prácticas siempre que no se haga trampa. En este sentido, España necesita más profesionales del lobby para hacer una defensa jurídica de nuestras exportaciones e inversiones en el extranjero y para eso hacen falta personas con una metodología que se puede aprender.

 

Entrevista a Francisca Meliá, profesora del máster de Lobbying y Advocacy en el Instituto de Empresa

Para Francisca Meliá, que además de profesora ostenta el cargo de directora de relaciones con la UE de la Asociación Europea del Petróleo (Europia), el lobbying tiene que ver con la acción, al ser un comportamiento para hacer avanzar la agenda de quien lo realiza. Constituye así una inversión que merece la pena ya que puede evitar decisiones legislativas de muy difícil aplicación en la práctica o con potenciales efectos nocivos.

 

EL EXPORTADOR: ¿Qué funciones desarrolla un lobby ante las instituciones europeas?
FRANCISCA MELIÁ:
En el terreno que nos ocupa, un lobby en realidad no es más que un sector o industria que se ha organizado con el fin de tener una estructura con la función de poder identificar legislación, medidas o políticas europeas que se están gestando y que en un futuro cercano van a impactar a dicho sector o industria de forma que se pueda influir en su gestación para que, en la medida de lo posible, no tengan un impacto negativo, desproporcionado, o no adaptado a nuestra situación o condiciones específicas.

 

EE: ¿Para quién es apropiado hacer uso de la logística de un aparato lobbista?
FM:
Considero que en un mundo tan interrelacionado como el actual y especialmente en el marco de la Unión Europea es fundamental estar en Bruselas para todo el mundo. Evidentemente la forma de estar no va a ser la misma para una empresa grande, que puede tener incluso su propia oficina en Bruselas, que para una pyme. En el caso de las pymes es fundamental estar en una asociación sectorial o nacional que conozca la importancia del lobbying y ser miembro de una buena federación europea establecida en Bruselas. Sin embargo, pagar la cuota de miembro no es suficiente. Hay que prepararse los temas, ir a las reuniones de los grupos de trabajo, participar en la elaboración de las tomas de posición y defender las posiciones propias también en el seno de las federaciones europeas.

 

EE: En su opinión, ¿por qué lleva asociada el término lobby una mala imagen en España?
FM:
Efectivamente, el lobbying tiene todavía mala imagen en España pero espero que sea algo que vaya cambiando poco a poco. El hecho de que los ciudadanos, los sectores, las empresas se organicen, den a conocer sus intereses y los defiendan mediante actividades legítimas de lobbying contribuye a la democracia, estructura la sociedad civil y, en el caso europeo, es fundamental y una gran contribución al proyecto europeo, de modo que todos nos veamos representados.

 

EE: ¿Por qué animaría a las pymes con interés en el exterior a utilizar la figura del lobby en su estrategia empresarial?
FM:
Creo que es fundamental por varios motivos:
-Para que los requisitos de producto, medioambientales, de fabricación, marcaje, etiquetado, seguridad, etc., sean acordes con las necesidades de nuestro sector.


-Para evitar costes añadidos, por ejemplo en el sector de transformación de acero podría mencionar la prevención de costes para la industria de transformación de metal y proveedora de la industria del automóvil que supuso el evitar varios procedimientos antidumping sobre sus materias primas en 2008 y la imposición de una tasa antidumping contra el acero chino, que hubieran encarecido notablemente la compra de determinadas categorías de acero.


-Para prevenir perjuicios derivados de un sistema europeo mal pergeñado o inconsistente, como pasó por ejemplo con el sector hortofrutícola español en la crisis alimentaria de mayo de 2011, durante la cual el Instituto de Higiene de Hamburgo culpó al pepino español, lo cual ha generado pérdidas millonarias al sector. Decisiones totalmente desacertadas en Alemania y un sistema de alerta europeo probablemente susceptible de mejora fueron algunas de las causas del problema. En concreto, animo al sector a involucrarse en este tema, y probablemente lo plantee como caso práctico a mis alumnos del curso 2012: la idea sería analizar el sistema europeo, lo ocurrido en mayo, sus causas, los fallos que hubo y elaborar un plan de lobbying con el objetivo de incorporar el tema en las agendas de los órganos decisorios correspondientes con la idea de mejorar el sistema y prevenir que un caso similar pueda darse en el futuro.

JOAQUÍN NÚÑEZ

 

 

 Evolución histórica de los lobbies en la UE

 

 

 


 

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