En el trasfondo de la reflexión sobre las tendencias del mercado energético, por la que la empresa original orienta su expansión fuera de Latinoamérica, se encuentra lo que Jordi Dolader llama con gran pertinencia el paradigma final del Consenso de Washington. “Ellos mismos ven que el modelo se ha agota”, comenta Jordi Dolader.
Un paradigma en el que confluyen tanto las críticas internas provenientes de las instituciones mismas que están a la base del Consenso como las críticas externas, provenientes de personalidades como Joseph Stiglitz, ex vicepresidente del Banco Mundial y Premio Nobel de economía en 2001, o de intelectuales como Noam Chomsky.
Diversificación y nuevas prácticas
Esta política de diversificación de la empresa, en cuanto a las fuentes de inversión de los proyectos en los que participa, se
ha traducido en una equiparación, desde el ejercicio 2008, entre los porcentajes de inversión de las corporaciones privadas, por una parte, y de los capitales públicos provenientes de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI’s), por otra.
En cuanto a las corporaciones privadas propiamente tales, “hemos avanzado en dos ámbitos relativamente nuevos. Por un lado, la postprivatización, en la que acompañamos a los nuevos propietarios”. Por otro, en el ámbito de oportunidades relacionadas con los Family Office, dirigidos especialmente a las familias que disponen de un gran patrimonio, que proyectan invertir en actividades energéticas.
Por otra parte, y a pesar de la crisis, ha habido realmente un relanzamiento de los proyectos públicos de inversión en energías renovables, con lo cual “cerraremos el año 2009 con un 30% por encima de los valores del año pasado”, afirman Dolader y Colomer.
El triángulo de las políticas medioambientales
Resulta sin duda indispensable operar una clara distinción entre las actividades que, por voluntad política plasmada en los marcos reguladores de cada país, están abiertas a la competitividad y las que de facto se mantienen en una realidad monopolística.
Es una distinción necesaria derivada de lo que es la política energética en su sentido más amplio, cuya definición en la actualidad, referida al sector liberalizado, consiste en atender a tres realidades que pueden llegar a ser contradictorias:
• La seguridad del suministro, es decir, “el consumidor tiene que tener siempre energía; la seguridad del abastecimiento es uno de los ejes de la política energética”, comenta Jordi Dolader.
• La efectividad en la transferencia de los precios de la energía. “En la política energética que se diseñe tiene que haber un precio que no sea especulativo, un precio estructurado sobre la base de un sustrato de coste que refleje el coste marginal de largo plazo. Es decir, en resumen, lo que se busca es un precio eficiente”, explica el presidente de Mercados EMI.
• La exigencia -tanto ética como respetuosa hacia nuestro planeta y la calidad de vida en general- de que no se destruya el entorno. “Si se quiere que el abastecimiento esté asegurado, que este se haga al precio justo, pero además se pone la condición de que la producción de energía sea sostenible, los dos primeros ejes de la política energética, siendo muy importantes, quedan prácticamente supeditados a este objetivo.”
En la política medioambiental, representada en este triángulo por el que se organizan las grandes decisiones y orientaciones energéticas globales, “si te pones en este vértice de las renovables, tienes que aceptar el coste suplementario de la energía. El sobrecoste de las renovables en España es de cinco mil millones de euros, para el 20% de la energía, que es lo que representan las renovables en España, el otro 80% cuesta 12 mil millones. Es decir, un déficit de 17 mil millones de euros que pagarán nuestros descendientes”, señalan los ejecutivos de Mercados EMI.
Hacia una ética de los mercados sostenibles
Los nuevos mercados surgidos de las políticas medioambientales adoptadas en Europa y estipuladas en el protocolo de Kyoto, a través de una generación de transferencias tecnológicas y de capitales hacia los países en desarrollo que permite a los países del primer mundo, gracias a los bonos de carbono, mantener el nivel productivo reduciendo solo nominalmente sus emisiones de CO2, representan en la actualidad prácticamente la mitad de la facturación de Mercados EMI.
“Es un mercado enorme”, señala Jorge Colomer, pero de una extrema complejidad, en parte a causa de los nuevos mecanismos de desarrollo, como los MDL (Mecanismos de Desarrollo Limpio), que ponen a la decisión inversora, pública o privada, ante condiciones que pueden resultar contradictorias.
“En muchas ocasiones, para que se cierre un negocio en torno a la explotación de las fuentes de energías renovables de un país que hace parte de aquellos para los cuales la ONU reconoce la validez de los certificados verdes, una subvención proveniente de los consumidores de aquel país resulta también indispensable”, señala Jordi Dolader.
Según la Agencia Internacional de la Energía, el gran problema es que el 50% de las emisiones vienen de los usos domésticos. “¿Alguien quiere pagar más por la energía limpia en nombre del medioambiente para tus nietos? Así como hemos llegado a una nueva ética del agua, porque hemos trabajado muchísimo durante décadas, no hay todavía claramente una nueva ética de la energía”, afirma Jordi Dolader.
Pero, desde el punto de vista de Mercados EMI, y como lo dice su presidente para concluir: “No es nuestra función imponer una tecnología, esta ya es parte del encargo que nuestros clientes nos hacen. No hay que olvidar que nuestros consejos a las corporaciones son esencialmente prácticos.”
RODRIGO VICUÑA
| Actividad |
Consultoría y asesoramiento estratégico para empresas del sector energético |
| Año de constitución | 1999 |
| Personal | 50 empleados |
| Facturación 2008 | 4,5 millones de euros |
| Cuota de exportación | 70% |
| Sede |
Calle Orense, 34 8º |
| Teléfono |
915 795 242 |
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