“Una de las cosas en la que hemos acertado es la autofinanciación. Desde el primer momento dijimos: creceremos con los recursos que generemos”. Este es uno de los principios que recoge el protocolo familiar con el que SAICA se dotó hace 25 años, otro aliado imprescindible para la estabilidad y continuidad de la compañía, máxime si tenemos en cuenta que la tercera generación está compuesta por más de 120 personas. “El gran problema de la empresa familiar es que la primera generación funciona muy bien, pero después empiezan las dificultades”, afirma. “Cada día se hace más evidente que el factor determinante es que la firma sea competitiva porque, en caso contrario, de nada le servirá el protocolo e incluso la unidad familiar”. Y ahí es donde entra en escena la I+D+i.
I+D+i siempre presente
“Hay que tener algo muy claro: por pequeña que sea una empresa, tiene que ser capaz de innovar”, manifiesta rotundo Eduardo Aragüés. Una convicción que, desde los orígenes, está profundamente arraigada en la identidad corporativa de SAICA, y que se ha visto respaldada en ocasiones por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). “Fuimos los primeros en el mundo en utilizar paja de cereal como materia prima. En el año 2000, SAICA sería también pionera al iniciar en El Burgo de Ebro la fabricación de papeles para cartón ondulado de bajo gramaje, lo que supone unos evidentes beneficios energéticos y medioambientales, porque, al pesar menos, se puede transportar una mayor cantidad de papel”.
Y todo ello sin olvidar otro aspecto fundamental en su política de I+D+i: la sostenibilidad. “En 1984, SAICA fue la primera empresa papelera a escala mundial en utilizar un proceso anaerobio para depurar sus aguas residuales; hoy, este proceso se considera la mejor tecnología disponible en ese terreno. En 1987, nos convertimos en la primera compañía española en apostar por la cogeneración, utilizando gas natural como único combustible, y actualmente contamos con cuatro plantas de cogeneración en nuestras fábricas de papel en España”. Para el próximo año, “está prevista la entrada en funcionamiento de la primera planta de valorización energética para residuos industriales no peligrosos en el sector español de la fabricación del papel, a la que hemos destinado una inversión de 150 millones de euros”.
Un paso lógico
Precisamente, la innovación ha sido también uno de los acicates para el desarrollo de la actividad internacional de la empresa. “El gran despegue de nuestra exportación -que representa ya el 52% de las ventas- coincide con el momento en que iniciamos la fabricación de papeles de gramaje ligero para cartón ondulado”. Condicionados por los costes del transporte, los primeros destinos fueron los mercados más cercanos: Portugal y Francia.
En 1979 culminó su primera inversión productiva en el exterior, con la compra de varias papeleras en México, país en el que permanecieron durante 11 años. Tras esa incursión en el mercado mexicano, su objetivo se centra ahora plenamente en Europa, donde están reproduciendo el mismo esquema empresarial que han seguido en España. Presentes ya en Portugal, Francia, Reino Unido, Irlanda e Italia, aspiran a seguir ampliando fronteras, con los ojos puestos en los países de Europa del Este, un proyecto a largo plazo.
Esta política se ha materializado en numerosas adquisiciones desde los años 90. Entre las más representativas figuran las siguientes: las plantas de cartón ondulado de UNOR (1993) y LINPAC (2003), en Portugal, del Grupo Giepac (1998), en Francia, de Badipack (2003) y Cartonbox (2008), en Italia, y de International Paper (2006) y SCA (2008), en el Reino Unido e Irlanda; y, además, la fábrica francesa de papel de La Rochette, en 2002. “La última actuación en este sentido ha sido en el Reino Unido donde, tras haber adquirido varias plantas de cartón ondulado, hemos iniciado la construcción de una nueva fábrica de papel, cerca de Manchester, cuya puesta en marcha está prevista en febrero de 2012. Al finalizar este proceso, SAICA será uno de los tres primeros actores del país”.
Y en esa línea pretenden continuar avanzando, aunque deban sortear una creciente competencia. “Un hecho muy importante y distorsionador del mercado es la fuerte demanda asiática (principalmente china) de materia prima (el papel usado), que en Europa se recupera gracias a directivas medioambientales que fomentan el reciclaje”, se lamenta Aragüés. A ello contribuye decisivamente el que los fletes en contenedor desde Europa a Asia sean muy económicos, ya que los barcos que transportan productos chinos al viejo continente prefieren reducirlos antes que regresar vacíos. Ante esa situación, considera que la Unión Europea debería tomar medidas: “El papel recuperado se obtiene gracias al esfuerzo de los ciudadanos y de la sociedad, pero ese recurso termina viajando a 10.000 km de distancia, y no se aprovecha en la industria local. Lo que el sector papelero europeo desearía es que hubiese una legislación que priorizase el reciclaje cercano del papel recuperado”.
Su atención no se desvía, pues, en ningún momento de Europa: un mercado al que confían plenamente su futuro. Eduardo Aragüés no vacila al concluir: “Mientras la gente en SAICA tenga ilusión, seguiremos”.
| Actividad |
Recuperación de papel y cartón usados; fabricación de papel para cartón ondulado; fabricación de embalajes de cartón ondulado |
| Año de constitución | 1943 |
| Personal | 8.300 empleados |
| Facturación 2009 | 1.900 millones de euros |
| Cuota de exportación | 52% |
| Sede |
San Juan de la Peña, 144 |
| Teléfono |
976 103 100 |
| Fax | 976 103 249 |
| Correo electrónico | |
| Web |