nº147 Diciembre 2010 Archivo
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Tras las huellas de...
González Byass. Cinco generaciones después

 

Lleva 175 años produciendo vinos de calidad en Jerez. Su estrategia le ha llevado a ampliar su oferta de vinos, adquiriendo bodegas en otras zonas de España, con el objetivo de aumentar su comercialización exterior.  

 

 

Joint venture, internacionalización o know-how forman parte del vocabulario empresarial habitual desde finales del siglo XX, pero la estrategia que se sitúa detrás de estos conceptos ya fue puesta en marcha por una empresa pionera una centena de años antes. Pedro Rebuelta, vicepresidente de la compañía, me recibe en el histórico edificio de la bodega jerezana para explicar la historia del que ya fuera primer exportador de Jerez en 1855. González Byass se funda en 1835, bajo el nombre de González Dubosc, como empresa exportadora de vinos de Jerez.

 

En 1840, una vez desaparecida la ley que impedía ser al mismo tiempo propietario de viñas, productor y exportador de vinos, su fundador, Manuel María González, se convierte en productor de vinos de Jerez. En 1855, solo 15 años después, llega a un acuerdo con su distribuidor británico, la familia Byass, de forma que esta pasa a ser parte del accionariado de la bodega, convirtiéndose así en González Byass. “Las dos familias estuvieron asociadas durante 133 años, hasta que los Byass decidieron salir del negocio del vino”. Actualmente el 96% del accionariado está en manos de la familia y el resto se reparte entre sus distribuidores suizo y japonés.

 


 

 

Selección de socios


Este origen ha marcado la estrategia de comercialización de la empresa en los mercados internacionales, que actualmente suponen el 50% de su facturación. La historia demuestra que su táctica ha sido intentar llegar a un acuerdo con la persona que tenía que vender el producto en el mercado de destino con el objetivo de acercarse lo máximo posible al consumidor final. “En el mercado que consideramos clave, si no encontramos un socio adecuado establecemos nuestras propias filiales. Lo que siempre buscamos es el mejor distribuidor del país”.

 

Así, González Byass cuenta con distribución propia, vía filial, en dos mercados estratégicos como son el Reino Unido, primer mercado de exportación, y México “un mercado muy tradicional para España, fundamentalmente para el brandy pero ahora también importante para el vino, cuyo consumo está aumentando”. En los últimos años también han abierto oficinas de marketing en Nueva York y en Shanghái, a través de las cuales pretenden acercarse al consumidor. “Es una inversión muy grande pero son mercados que tienen un gran potencial, más real en el caso de Estados Unidos. El de China es más lejano pero creemos que o invertimos ahora o cuando se desarrolle el consumo de vino allí será tarde para entrar”, explica Pedro.

 

Sus mercados estratégicos, los que están creciendo de manera significativa, son Alemania, Brasil, la India, Rusia y el Sudeste Asiático.


 

Una completa gama


González Byass se sitúa en la lista de las 10 mayores bodegas españolas, o grupos bodegueros, para ser más exactos. En la actualidad, el 27% del negocio proviene de los vinos de Jerez y el 30% del brandy y los licores. El 43% restante tiene su origen en el resto de vinos de bodegas que han ido adquiriendo o creando desde 1982.


Partiendo de Jerez, en una primera fase ponen su vista sobre otros dos grandes orígenes por los que es conocido el vino español en el extranjero: Rioja, con Bodegas Beronia, e inmediatamente después, en el año 1983, inicia la producción de cava y vinos del Penedés con la marca Vilarnau. “En el año 2001 compramos una finca muy cerca de aquí -en Arcos de la Frontera- y plantamos uvas de la variedad cabernet sauvignon y syrah. Queríamos demostrar que González Byass, empresa jerezana dedicada al jerez y al brandy, sabe hacer vino y además en nuestra región”.

 

Ese mismo año también adquirieron una finca de 270 hectáreas en Toledo, donde en 2006 construyeron la bodega Finca Constancia, “que busca vinos de nueva generación, vinos donde predomine la fruta”. Y en el año 2008 la empresa da un paso más allá cuando adquiere Viñas del Vero, una bodega con nombre propio, con una personalidad ya marcada y un volumen de negocio importante, líder en ventas de la Denominación de Origen Somontano”.

 

Símbolo comercial


El vino insignia de la bodega, Tío Pepe, es un ejemplo de símbolo comercial que a lo largo de los años ha conseguido hacerse con un potente reconocimiento entre los consumidores. Tanto que actualmente es el único neón que se mantiene en la madrileña Puerta del Sol.

 

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