Con una política monetaria expansiva y estímulos a las entidades financieras para que fluya el crédito al sector privado, Arabia Saudí afronta la crisis sin agobios.
El peso específico de Arabia Saudí en el área geográfica de Oriente Medio ha venido determinado en las últimas décadas por dos factores importantes: la dimensión de sus reservas de petróleo, las mayores del mundo, y la sólida relación con Estados Unidos. Unido a ello, las ciudades de La Meca y Medina, que representan la patria espiritual para los 1300 millones de musulmanes que existen en el mundo, constituyen un importante anclaje para fortalecer la estabilidad política del país.
Las ingentes rentas que Arabia Saudí obtiene de la explotación de sus yacimientos petrolíferos son la base financiera que sustenta el desarrollo económico y social del país, pero, al propio tiempo, supeditar la estructura económica a la evolución de un único sector industrial supone una excesiva concentración de riesgo que puede condicionar el crecimiento del PIB nacional.
Excesiva concentración
La política monetaria del banco central se centró en la consecución de dos objetivos concretos: reducción de los tipos de El Gobierno que preside el rey Fahd ibn Abd al-Aziz ejerce una clara influencia en el ámbito de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y, por derivación, en las políticas de estabilización de precios del petróleo a nivel mundial.
Coherente con la necesidad de diversificar los sectores productivos, el Gobierno ha orientado su política económica hacia dicha diversificación y a incentivar la incorporación de inversores y grupos industriales internacionales al mercado saudí.
La adhesión del país a la OMC, en diciembre de 2005, significó alinearse con los criterios y líneas de actuación que esta propicia con el fin de potenciar y agilizar los intercambios comerciales en el mundo. Es en este contexto donde se inscriben las reformas estructurales, la potenciación del sistema financiero nacional y la liberalización especifica del sector bancario.
La crisis global obligó al Gobierno y a las autoridades monetarias -Saudi Arabian Monetary Agency ( SAMA)- a tomar medidas para que la actividad crediticia fuera lo suficientemente fluida. La reducción del coeficiente de caja y la reducción de los tipos de interés, que son instrumentos de acción rápida, contribuyeron a aumentar la liquidez disponible de las entidades financieras para que estas pudieran atender las necesidades de financiación del sector privado. Actualmente los bancos están bien capitalizados y su nivel de rentabilidad puede considerarse aceptable.
La necesidad de seguir modernizando las tareas de supervisión bancaria y actualizar la normativa que contribuya a mejorar los criterios de gestión de las entidades bancarias son medidas de largo alcance que se orientan a evitar impactos negativos en las cuentas de explotación que evolucionen hacia situaciones de quiebras o fusiones bancarias problemáticas.
Prudencia y estabilidad
La propia situación de crisis global ha inducido a los bancos saudíes a extremar la prudencia en su tarea de análisis de riesgos, al tiempo que ha evitado entrar en operaciones complejas de productos estructurados que, en otro caso, hubieran podido influir negativamente en el momento de tener que acceder a líneas de crédito en los mercados financieros internacionales.
Mantener un nivel de gasto público suficiente para potenciar el crecimiento económico del país es otro elemento de la política económica del Gobierno, aunque ello esté generando un déficit público del orden de la equivalencia de 18.000 millones de dólares, a pesar de la caída de los ingresos procedentes de las exportaciones de crudo.
La estrecha vinculación, que tradicionalmente han mantenido los tipos de cambio entre el dólar y el rial saudí es otro factor que ha venido fortaleciendo, hasta el momento, las relaciones económicas y financieras entre Arabia Saudí y EEUU. La estabilidad en los tipos de cambio de ambas divisas se ha convertido también en un elemento importante para los inversores internacionales interesados en este mercado.
La banca española, por el momento, no está establecida en Arabia Saudí, por lo que tramita sus operaciones comerciales mediante acuerdos de corresponsalía con bancos locales o extranjeros operantes en ese mercado. El nivel de impagados que actualmente registran las firmas locales se considera reducido, aunque en el inicio de las operaciones es recomendable asegurar el reembolso de las exportaciones mediante la apertura de créditos documentarios irrevocables y confirmados por bancos de primera fila. F.J. SAFONT
Bancos operantes en Arabia Saudí
RIYAD BANK
King Abdul Aziz Road
11416 RIAD
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21481 JEDDDAH
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