Jorge Mariné, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Buenos Aires, subraya el papel de nuestro país como primer inversor en el mercado argentino.
EL EXPORTADOR: ¿Cuál es el estado actual de la economía argentina?
JORGE MARINÉ: Este último año se ha interrumpido un período de crecimiento importante que ha durado 5 años, ya que se estima se producirá una cifra negativa del PIB. La economía argentina no ha sido ajena a la situación mundial ni a la de su entorno y ha visto empeorar su desempeño. Lo más preocupante es la inflación, que se mantendrá de forma efectiva en un 15% a pesar del enfriamiento económico. Otro aspecto preocupante es el aumento del gasto público, que ha provocado la aparición de números rojos en las cuentas públicas, algo que no ocurría desde 2002. El paro está aumentando ligeramente y se mantiene el superávit comercial (aunque motivado por la gran disminución de las importaciones -cerca del 30%-).
EE: ¿La cuestión de la deuda externa está próxima a solucionarse?
JM: Argentina no es un país excesivamente endeudado. La deuda pública no supera el 60% del PIB y prácticamente no existe endeudamiento privado, ni interno ni externo. Sin embargo, sí es cierto que el default de 2001 ha marcado el país de forma importante en su valoración como deudor. Tras el default, Argentina intentó arreglar el principal capítulo de impagos (ver El Exportador, nº 81). Se trataba de los famosos bonos impagados que estaban en manos principalmente de personas físicas (argentinos, pensionistas italianos y estadounidenses) y que suponían un monto de más de 82.000 millones de dólares. En junio de 2004, el Gobierno presentó una oferta de canje con una quita del 65% que tuvo un nivel de aceptación del 76% de los bonistas. Casi inmediatamente, saldó de una vez su deuda de casi 9.000 millones de dólares con el FMI y reestructuró 1.000 millones que debía a España por un crédito otorgado para el blindaje de la crisis de diciembre de 2001. En la actualidad, su principal problema son los hold-outs (los bonistas que no aceptaron el canje y cuya deuda supone casi 20.000 millones de dólares) y su deuda con el Club de París de más de 7.700 millones (España es el tercer acreedor con más de 700 millones), lo que además le dificulta su acceso al crédito internacional. Recientemente, el Gobierno ha abierto otro canje con los hold-outs, a pesar de que aseguró que los que no aceptasen la primera vez no tendrían más oportunidades. La oferta se concretará próximamente.
Con respecto al Club de París, el Gobierno ha declarado en múltiples ocasiones su intención de reestructurar su deuda con los países miembros de dicho club. El principal escollo parece encontrarse en el hecho de que el Gobierno no está dispuesto a aceptar ningún programa, ni acuerdo ni evaluación del FMI, requisito previo habitualmente demandado por el Club de París para los acuerdos de reestructuración de deuda.
EE. ¿El Mercosur y sus negociaciones con la UE siguen siendo importantes para Argentina?
JM: Las negociaciones para un acuerdo de asociación Mercosur-UE quedaron interrumpidas a finales de 2004. El Gobierno español ha elegido entre sus objetivos de la presidencia europea impulsar la reanudación de las negociaciones e incluso intentar que se alcance un acuerdo ambicioso y equilibrado durante este primer semestre. El papel de Argentina, por otro lado, será también fundamental para impulsar las negociaciones, ya que durante estos primeros seis meses del año también presidirá el Mercosur. Los principales escollos serán las dificultades de Argentina en la apertura de su industria, de Brasil en servicios y las de algunos países europeos en cuanto a las importaciones agrícolas y ganaderas de los países del Mercosur.
EE: ¿Cómo son las relaciones económicas y comerciales entre España y Argentina?
JM: La crisis y posterior devaluación en 2002, que además coincidió con el fortalecimiento del euro, hizo que el producto europeo perdiera mucha competitividad en Argentina, ya que un euro pasó, de valer 0,9 pesos a valer más de 5 pesos en la actualidad. La exportación europea cayó fuertemente y por consiguiente la española también. Si en 1998 España tenía superávit comercial con Argentina y exportaba por casi 1.200 millones de dólares, en 2002 la exportación española se dividió por 4 hasta los 300 millones de euros, mientras que nuestras importaciones crecieron un 75% hasta los 1.450 millones. Desde entonces, y hasta 2008, esas cifras han ido subiendo progresivamente, y mientras nuestras exportaciones supusieron 700 millones de euros, las importaciones de producto argentino treparon hasta los 2.376, es decir, casi 3,5 veces más. En los nueve primeros meses de 2009, el comercio se ha contraído, si bien las importaciones lo han hecho más que las exportaciones. Mientras hemos exportado un 18% menos, nuestras compras a Argentina han caído casi un 50%, por lo que el cociente entre importaciones y exportaciones ha sido de casi 2.
EE: Aparte de las grandes inversiones españolas conocidas, ¿qué presencia tienen nuestras pymes en el país?
JM: Antes de 2001, las inversiones españolas en Argentina se fundamentaron en empresas de servicios públicos y también en proyectos que facilitaran la exportación española o la importación argentina en general, ya que en ese momento la moneda era muy fuerte. Tras la crisis, el peso pasó a valer 4 veces menos con respecto al dólar y Argentina pasó de ser uno de los lugares más caros del mundo a uno de precios bastante asequibles. Esta nueva situación atrajo nuevas inversiones intensivas en mano de obra cualificada: servicios informáticos, consultoras, productoras de cine, publicidad, etc., y también a empresas relacionadas con el turismo: agencias de viajes, hoteles. El negocio inmobiliario también atrajo numerosas inversiones, tanto urbanas como rurales, y también se iniciaron proyectos en producción de vino y aceite de oliva. Gran parte de estas nuevas inversiones las han realizado pymes españolas. En la actualidad, son cerca de 500 las empresas con capital de origen español.
EE: ¿Cuáles son las dificultades actuales del mercado argentino?
JM: En los últimos años, el principal problema ha sido la inflación, que aunque ha remitido un poco en 2009, parece que va a volver a sobrepasar el 20%. Los efectos de la inflación son devastadores para todo: consumo, conflictividad, mercado laboral, incremento de la pobreza, etc. La instalación en el país a veces es compleja por la burocracia que hay que superar. En cuanto a las exportaciones, el problema más reciente es la obligatoriedad de obtener licencias no automáticas de importación para una serie de productos: textil, calzado, juguetes, electrodomésticos, neumáticos, etc. La tramitación es bastante laboriosa para el importador. MANUEL JAVIER ARCE