nº142 Junio 2010 Archivo
NIPO: 705-10-012-0
Desde la Ofecomes
Realizar mayores esfuerzos

 

Lucrecia Rivera, agregada comercial jefe de la Embajada de España en Túnez, estima perfectible la imagen y presencia españolas frente al gap  existente con sus competidores europeos.


EL EXPORTADOR: ¿Cuál es la imagen general de España y de sus productos en Túnez?
LUCRECIA RIVERA: La imagen general de España y de sus productos globalmente es buena. A los operadores tunecinos les gustaría, y así nos lo dicen, tener más relación con España. Llegan a veces a criticar incluso nuestra falta de agresividad comercial. Sin embargo, también conviene mencionar cierto desconocimiento por parte de esos mismos operadores sobre la oferta española y sobre la realidad económica de nuestro país.

 

EE: ¿Qué rol económico y comercial juega Túnez dentro del área del Magreb árabe?
LR: Es un rol limitado, a pesar de ser Túnez uno de los países de la Unión del Magreb Árabe (UMA) con mayor actividad e iniciativa. El secretario general de la UMA es el tunecino Habib Ben Yahia, ex ministro de Asuntos Exteriores.


La relación comercial de Túnez con países de la zona apenas alcanza el 3% de sus intercambios globales. Quizás la falta de infraestructuras adecuadas podría explicarlo. Los grandes proyectos futuros de autopistas (hacia el oeste con Argelia y al sur con Libia) ayudarían a subsanar la situación.

 

EE: ¿Cuáles son los principales desafíos y competidores a los que se enfrentan las empresas españolas en el país?
LR: Por razones históricas e idiomáticas, el principal competidor es sin duda alguna Francia. La mayoría de los responsables tanto públicos como privados se ha formado en Francia y por tanto las empresas francesas, aunque no operen en “coto privado”, sí que juegan con ventaja. Por tanto, las compañías españolas tienen que realizar esfuerzos para, además de defender sus productos y servicios, también convencer de que son capaces de alcanzar los mismos niveles que sus competidores. Esto es especialmente cierto en sectores en los que la experiencia y la competencia españolas son poco conocidas.

 

EE: ¿Cómo definiría las relaciones económicas y comerciales entre España y Túnez, y sus posibilidades de desarrollo?
LR: Como cuarto interlocutor europeo, tanto en exportaciones como en importaciones, se podría decir que las relaciones son satisfactorias. Pero ese cuarto lugar (después de Francia, Italia y Alemania) se obtiene con solamente un 4% o un 5% de cuota de mercado, frente a las tres primeras que van muy por delante (Francia: 30%, Italia: 20% y Alemania: 17%). Queda por tanto un margen significativo para progresar. Este gap solo podrá colmarse con un mejor conocimiento de la oferta española y también gracias a un mayor interés por parte de nuestras empresas hacia este mercado. Conviene a este respecto indicar una presencia cada vez mayor de firmas españolas en licitaciones públicas tunecinas, con los consecuentes éxitos (plantas eólicas, plantas depuradoras, equipos aeroportuarios, etc.).

 

EE: ¿Cuál ha sido en general la evolución de la economía tunecina ante la crisis mundial?
LR: A pesar de la fuerte dependencia de la zona euro (el 60% de las exportaciones tunecinas va a esta zona), la economía tunecina ha reaccionado bien frente a la crisis. Su tasa de crecimiento se ha mantenido estable aunque inferior a la habitual (3% en 2009, frente al 5% en 2008). Las medidas adoptadas por el Gobierno han dado sus frutos. Entre ellas cabe señalar el fuerte incremento de la inversión pública, así como el reajuste del precio del dinero decidido por el Banco Central de Túnez. Las reservas en divisas se han mantenido en niveles satisfactorios. Las relaciones comerciales se han visto poco afectadas y solamente han sufrido un ligero estancamiento.

 

EE: ¿Cuáles son las dificultades más relevantes del mercado tunecino para los exportadores e inversores españoles?
LR: Las principales dificultades para nuestros exportadores son las de un mercado reducido (10 millones de habitantes) con fuerte presencia de competidores asentados y, en general, desconocido para España. A estas dificultades hay que añadir las provenientes de la legislación de cambio, por la cual los pagos anticipados están prohibidos, y de unas Aduanas estrictas y a veces abusivas.


Los transportes ciertamente insuficientes obstaculizan aún más nuestra presencia.


En lo relativo a las dificultades para las inversiones, conviene ante todo mencionar que algunos contenciosos, aún sin resolver y que se van alargando en el tiempo, dan cierta sensación de inseguridad jurídica. No cabe duda de que esta situación afecta negativamente a la imagen de Túnez como país receptor de inversión. A ello quizás convendría añadir ciertas restricciones previstas por el Código de Inversiones, que reserva algunas actividades a nacionales tunecinos y restringe el acceso a la propiedad inmobiliaria para un extranjero. No obstante, la presencia española es cada vez mayor, con inversores significativos en sectores como el de materiales de construcción (cemento), agroalimentarios (aceite, dátiles) y operaciones en BOT (desaladoras).

 

EE: ¿Cómo se ha traducido para España el desmantelamiento arancelario para productos industriales en el marco de los acuerdos con la UE?
LR: Sin duda alguna, el desmantelamiento arancelario ha tenido efectos más que positivos. Ha aparecido en el mercado tunecino una serie de productos hasta ahora totalmente ausentes, en sectores como el agroalimentario. En los productos industriales, ya totalmente desmantelados desde el punto de vista arancelario, el efecto también se ha hecho sentir, con el consecuente aumento en la demanda de maquinaria, por ejemplo.

 

EE: ¿Cómo se sitúan los productos y servicios españoles dentro del impulso a la IED que establece el actual Plan de Desarrollo del Gobierno tunecino?
LR: Los productos y servicios españoles, dentro de la IED, están cada vez más presentes en el mercado tunecino. En el sector bancario ya existen participaciones de bancos españoles en bancos tunecinos; en medio ambiente ya estamos presentes en el sector del agua (depuradoras y desaladoras, además de estudios FEV para suministro de agua); en turismo son numerosas las cadenas hoteleras presentes en Túnez.

RODRIGO VICUÑA

 

 

 

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