nº157 Enero 2012 Archivo
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Mundo
Nuevo miembro del club europeo

Croacia es un mercado pequeño, con tan solo 4,4 millones de habitantes, pero que disfruta sin embargo de una situación geográfica estratégica en el sudeste de Europa. Dentro de las repúblicas surgidas de la desintegración de Yugoslavia al comienzo de la década de los noventa del pasado siglo, es el segundo país con mayor poder adquisitivo y desarrollo económico después de Eslovenia.

 

 

 

Se trata de un mercado casi saturado por la ingente presencia de empresas de tres de sus países vecinos -Alemania, Austria e Italia-, para los que Croacia supone un mercado estratégico de cara a sus exportaciones e inversiones. “Sin embargo, en este momento se encuentra en una fase en la que necesita diversificar sus socios comerciales, por lo que las empresas españolas pueden aprovechar esta oportunidad para tratar de penetrar en el país y dar a conocer sus productos”, informa la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Zagreb.

 

En la actual encrucijada económica mundial, Croacia necesita afrontar importantes reformas estructurales y frenar su actual proceso de desindustrialización provocado por los efectos de la crisis financiera y económica internacional, para así conseguir un crecimiento sostenible. El nuevo Gobierno surgido de las elecciones legislativas celebradas el pasado mes de diciembre será el encargado de ponerlas en marcha, ya que habían sido pospuestas por el anterior debido a la cita electoral. De todas formas, la firma del tratado de adhesión a la UE el pasado día 8 de diciembre y su incorporación como miembro de pleno derecho el 1 de julio de 2013 contribuirán a dar un impulso al comercio exterior croata y a la recuperación de las inversiones extranjeras directas.

 

    Los efectos de la crisis

Antonio Jesús Arias, agregado comercial de la Embajada de España en Zagreb, desgrana la evolución de la economía del país en los últimos tiempos: “Después de varios años de crecimiento sostenido en torno al 4%-5% (de 2002 hasta 2007) en un marco de estabilidad macroeconómica, Croacia empezó a sufrir a finales de 2008 los efectos de la crisis financiera internacional, con un crecimiento del PIB ese año del 2,2%. 2009 fue el peor ejercicio para su economía, con una fuerte contracción del consumo privado y de la inversión debido al endurecimiento de las condiciones del crédito, lo que resultó en una fuerte caída del PIB (-5,8%). En 2010, la leve recuperación de sus exportaciones (fundamentalmente a Alemania, su segundo socio comercial después de Italia) y la mayor entrada de turistas pudieron frenar un poco esta caída del crecimiento. Para 2011, cuyo balance aún no se conoce, los analistas no son demasiado optimistas puesto que la demanda interna ha continuado siendo muy débil, la construcción sigue estancada y las inversiones, tanto nacionales como extranjeras, no han conseguido recuperarse (el crecimiento previsto se habrá situado en torno al 0,5%)”.

 

Los principales problemas de la economía croata son su alta tasa de desempleo (en torno al 18%); los elevados déficits público, comercial y por cuenta corriente, y la excesiva deuda externa (en torno al 100% del PIB).

 

Por todos estos motivos, las prioridades de la política económica del Gobierno han de centrarse en la reestructuración del sector industrial, la reducción del desempleo, la finalización del proceso de privatizaciones, la corrección de los desequilibrios de la economía ya mencionados (déficits y elevada deuda externa) y la atracción de inversiones extranjeras en sectores tecnológicos, como la biotecnología y las energías renovables, y estratégicos, como el turismo.

 

  Fuerte competencia en el mercado

La economía de Croacia está muy abierta al exterior, con un grado de apertura del 52,3% con relación al PIB (dato de 2010). El 80% de su comercio exterior está respaldado por acuerdos de libre comercio, ya sea con la UE o con el Acuerdo Centroeuropeo de Libre Cambio (CEFTA), del que forman parte la propia Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro, Macedonia, Moldavia y Albania.

 

El arancel medio para los productos agrícolas y alimentarios es del 14%, y para los productos industriales de en torno al 3%. Para algunos bienes, es necesaria licencia de importación y, en ocasiones, se producen retrasos en su concesión por parte del ministerio correspondiente. De todas formas, con la próxima adhesión del país a la UE, tanto los aranceles como los certificados fitosanitarios, veterinarios o de calidad y las licencias de importación desaparecerán.

 

Según se señala desde la Ofecomes en Zagreb, “es difícil competir en el mercado croata, pues, aparte de ser reducido, está mal comunicado con España, con un transporte que, en la mayoría de los casos, resulta caro y escaso, y con la competencia de las facilidades financieras que otorgan los empresarios italianos a sus clientes croatas”. Sin embargo, también es cierto que, con la incorporación a la UE y el desarrollo previsto de las infraestructuras tanto en Croacia (ferrocarriles, carreteras y puertos) como en los países de la zona, el primero puede convertirse en un centro logístico para el tránsito de mercancías y su distribución en estos mercados.

 

En la actualidad, el Gobierno trata de atraer inversiones extranjeras hacia el país. La nueva Ley de Inversiones entró en vigor en enero de 2007, estableciendo unos mayores incentivos para las empresas foráneas que creen nuevos puestos de trabajo o inviertan en el sector de nuevas tecnologías. El pasado mes de junio se aprobaron nuevos incentivos para el capital procedente del exterior, debido a la preocupación gubernamental por la drástica caída de las inversiones desde 2008 y la necesidad de atraer nuevo capital que ayude a la recuperación económica.

 

   España puede hacer más en Croacia

El agregado comercial español, Antonio Jesús Arias, señala que “las relaciones económicas y comerciales entre ambos países se han intensificado en estos últimos años y los intercambios comerciales no han dejado de incrementarse, solo frenados por el impacto de la crisis financiera internacional. El mayor nivel de exportación se consiguió en 2007 y 2008, con 288 millones de euros a final de estos dos años. Lamentablemente, estas cifras se vieron reducidas a 192 millones en 2009 y 203 millones en 2010. En los primeros nueve meses de 2011, nuestras exportaciones crecieron un 15%, alcanzando los 173 millones de euros”.

 

Añade Arias que “España ha tenido siempre superávit comercial, al importarse en torno a los 50/60 millones de euros anualmente, cifra que en el período enero-septiembre de 2011 fue de 115 millones de euros, con una tasa de cobertura en estos meses del 298%”.

 

Por lo que se refiere a nuestras inversiones, han crecido de forma irregular en estos años, con una cifra acumulada hasta junio de 2011 de 45,8 millones de euros, fundamentalmente en el sector de productos sanitarios, confección, juegos de azar y sector turístico.

 

“Se ha de hacer notar en cualquier caso -concluye el representante español-, que las relaciones comerciales y de inversión bilaterales son manifiestamente mejorables, dada la escasa entidad cuantitativa que tienen en la actualidad”.

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