nº136 Diciembre 2009 Archivo
NIPO: 705-09-007-6
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Invertir en
Rusia, desde Europa al Lejano Oriente

 

Tras el cambio de su sistema económico y de un decenio de desarrollo sostenido, Rusia, como otros muchos países, tiene que hacer frente a la crisis actual.

El hecho de tratarse del país más extenso de la Tierra ya ofrece una ventaja de partida: Rusia está considerada como la mayor reserva mundial de recursos naturales. Tal es su dimensión que abarca la octava parte de la superficie continental terrestre; ocupa once zonas horarias; alberga el 20% de la masa forestal mundial, las mayores reservas conocidas de gas natural, el 30% del carbón por extraer, grandes cantidades de minerales con interés comercial; y cuenta con la segunda mayor producción mundial de petróleo tras Arabia Saudí.


En el período 1999-2007 la economía rusa se ha desarrollado en muchos sectores, no sólo crecía el PIB en torno al 6%, también se iba reduciendo la inflación y han aumentado significativamente las reservas en divisas. En consecuencia, la recuperación de los ingresos reales de la población en estos años ha sido palpable, a pesar de haber tenido que superar tanto el cambio en su sistema económico como una crisis política.


Hoy se puede considerar a la Federación Rusa como un destino con potencial inversor por la gran base de recursos naturales con los que cuenta y por el tamaño del país. Sin embargo, el contrapunto es que el acceso al mercado ruso no es sencillo, el proceso inversor puede estar entorpecido por riesgos no derivados del negocio, sino de las dificultades propias de este mercado, especialmente en lo relacionado con la seguridad jurídica de los contratos y la protección de los derechos de propiedad.


Desde un punto de vista económico, los resultados del año 2008 fueron bastante positivos en su conjunto, con un crecimiento real del PIB del 5,6%. Pero las consecuencias de la crisis financiera internacional se están dejando sentir en la economía rusa por la caída del sector de la construcción, los menores ingresos fiscales, la reducción de la inversión y el descenso de la producción industrial y de materias primas. Además, el impacto de la crisis se añade a otras debilidades que arrastra la economía rusa como son su elevada dependencia de las exportaciones de materias primas, sobre todo de petróleo, la obsolescencia de sus infraestructuras de transporte y la baja competitividad de su industria manufacturera.
Sin embargo, a corto y a medio plazo la crisis se puede superar si la dinámica de los precios del petróleo tiende hacia la recuperación, aunque no cabe duda de que la sostenibilidad a largo plazo está pendiente de la capacidad del Gobierno para continuar el proceso de reformas estructurales que todavía se necesitan, mientras se va reduciendo también la excesiva dependencia de las exportaciones de petróleo y gas en su economía.

 

La inversión extranjera


En los últimos años la Inversión Extranjera Directa (IED) en Rusia ha registrado paulatinos aumentos, aunque no alcance cifras tan elevadas como cabría esperar de una economía que cuenta con un más que considerable tamaño. La UNCTAD, pronostica un buen escenario para el desarrollo de la inversión en sus perspectivas para 2009-2011 cuando estima que la Federación Rusa va a estar entre los seis primeros destinos mundiales para la inversión en este período.


Actualmente, los principales países inversores en la Federación Rusa son Chipre, Reino Unido, Países Bajos, Alemania, Luxemburgo y las Islas Vírgenes (RU), que contabilizan la mayoría de la inversión directa acumulada en el país.


Por su parte, la inversión española en Rusia no es muy elevada y está sujeta a variaciones que se vinculan con operaciones concretas. Según los datos de DATAINVEST, en el año 2007 se registró una inversión bruta de 331, 88 millones de euros, en 2008 disminuyó hasta 203,61 millones de euros, y para el período de enero-junio del año 2009 hay contabilizados 4,96 millones de euros. Como en otros muchos mercados, y con el objeto de facilitar las relaciones de carácter bilateral, hay firmado entre España y la URSS un APPRI en el año 1991, que todavía sigue siendo de aplicación en Rusia. Además, también existe entre los dos países un convenio para evitar la doble imposición en vigor desde junio del año 2000.

 

Marco legal


La legislación básica sobre inversiones está en leyes como el Código Civil de 1995 y las principales leyes mercantiles, por ejemplo las de derecho de sociedades y el Código Tributario, que podría equipararse con la Ley General Tributaria española, completado todo ello con numerosas modificaciones posteriores. La regulación específica sobre inversiones está recogida en la Ley de inversiones extranjeras que data de 1999. Contiene una serie de garantías como son: la igualdad de derechos entre inversores extranjeros y nacionales; la nacionalización y la expropiación están limitadas a casos establecidos por ley, y siempre mediante compensación “rápida, adecuada y efectiva” reza textualmente la ley. El inversor puede disponer de los beneficios para su repatriación de acuerdo con las normas que regulan el control de cambios y al convenio de doble imposición firmado con España. También puede participar en las privatizaciones y adquirir derechos sobre terrenos, recursos naturales, edificios y activos inmovilizados, pero sujeto a los numerosos límites que establecen las leyes de la Federación para las empresas extranjeras o con al menos un 30% de capital extranjero, directo o indirecto.

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