nº157 Enero 2012 Archivo
NIPO: 705-11-011-X
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Arabia Saudí, el campeón del petróleo

 

La economía saudí es la mayor entre los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

 

La abundancia de petróleo de la que goza el país está permitiendo que, en este momento de desaceleración económica, Arabia Saudí no sufra una ralentización tan pronunciada como la que padecen otros mercados de su entorno geográfico. Su economía se caracteriza por la fuerte dependencia de esa materia prima, ya que se trata del país número uno del mundo en cuanto a cifras de exportación y reservas de crudo. Por otro lado, aunque cuenta con una importante industria petroquímica, su tejido productivo todavía está en fase de desarrollo. Además, por sus características geográficas, Arabia Saudí tiene unas limitadas capacidades agrícolas y ganaderas.

 

Según The Economist Intelligence Unit, 2011 se cerró con una tasa de crecimiento del PIB del 7%, y las previsiones tanto para 2012 como para 2013 se acercan al 5%. No obstante, dada la fuerte dependencia de la economía del país del sector petrolero, estas previsiones pueden registrar fuertes variaciones en función de los precios internacionales del crudo.

 

El país busca activamente atraer inversión extranjera directa (IED) en diferentes sectores como el gas, las telecomunicaciones, las tecnologías de la información, la electricidad, el tratamiento de aguas, la industria petroquímica, los servicios relacionados con el sector minero y los ferrocarriles. Precisamente, en este último sector destaca el proyecto adjudicado este pasado otoño a un grupo de empresas españolas y saudíes, entre ellas Renfe, Adif y Talgo, para la construcción de un tren de alta velocidad que una las ciudades de Medina y La Meca. El objetivo último es dotar al país de uno de los ferrocarriles de alta velocidad más modernos del mundo, contando con las últimas tecnologías aplicadas al sector.

 

Inversión extranjera

La Ley de Inversiones Extranjeras del país (No. M/1 del 5/4/1421, según el calendario musulmán) establece tres principios básicos:


- Igualdad de condiciones para el capital nacional y extranjero.


- Libertad de repatriación de capitales, de beneficios y de dividendos.


- Libertad de transferencia de acciones entre socios extranjeros.

 

Además, permite constituir joint-ventures, sistema muy utilizado por lo útil que resulta contar con un socio local en este mercado. No obstante, hay que tener en cuenta que existen sectores en los que la inversión no está permitida o está restringida, como prensa, publicidad, industria militar, inversiones inmobiliarias en La Meca y Medina, servicios de comunicación audiovisual, contratación de personal, organización de peregrinaciones a La Meca, empresas de investigación y seguridad, fabricación de explosivos para uso civil, etc.

 

Recientemente se ha autorizado la inversión en distribución comercial, pero solo para aquellas inversiones que superen los siete millones de euros y con un límite del 49% de participación extranjera. También se han autorizado en telecomunicaciones, seguros, y transporte aéreo y ferroviario de pasajeros.

 

España y Arabia Saudí tienen firmado, aunque no ratificado, un Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI). Además, existe un Convenio para Evitar la Doble Imposición en vigor desde enero de 2009.

 

Incentivos a la inversión

Con el objetivo de aumentar la inversión extranjera en la economía saudí y mejorar su diversificación, el Gobierno ha empezado a permitir la constitución de sociedades con un 100% de capital extranjero en muchos sectores.

 

Desde un punto de vista fiscal, la ley contempla una reducción desde el 45% al 20% del impuesto sobre beneficios corporativos superiores a 26.700 dólares. Tampoco hay impuestos indirectos sobre insumos ni se contempla el pago de aranceles aduaneros para los productos importados que hayan de ser utilizados en los procesos de producción registrados en la Saudi Arabian General Investment Authority (SAGIA). Es precisamente esta agencia, encargada de la promoción de la inversión extranjera en el país, la que coordina a las diferentes autoridades nacionales, los acuerdos de inversiones y la lista de exclusiones para la inversión extranjera.

 

Hay previstos incentivos sectoriales como el acceso a créditos blandos a través del Fondo Saudí de Desarrollo Industrial, así como facilidades para el suministro de agua, electricidad y combustibles, y la financiación a medio y largo plazo. Los sectores en los que la SAGIA concede mayores incentivos son los relacionados con el transporte, la energía, y las tecnologías de la información, telecomunicaciones y multimedia. Con carácter regional, Arabia Saudí permite la adquisición de terrenos a precios reducidos para establecimientos industriales. Además, el Gobierno, con el apoyo del sector privado, se ha embarcado en un proyecto de creación de ciudades económicas como la Ciudad Económica Rey Abdullah en la costa occidental del país, la Ciudad del Conocimiento de Medina, la Ciudad Económica Príncipe Abdul Aziz Bin Mouseaed al norte de Riad o la Ciudad Económica de Jizan.

 

Por último, la SAGIA ofrece un servicio de ventanilla única para el inversor extranjero que permite hacer sus trámites a través de Internet. También esta agencia tiene como objetivo mitigar las dificultades que pudiera encontrar el inversor potencial y se encarga de que el proceso de aceptación o rechazo de solicitud de la inversión no dure más de 30 días.
JAVIER SANTOS / DIVISIÓN DE INVERSIONES Y COOPERACIÓN EMPRESARIAL. ICEX