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En los últimos años, México ha experimentado un crecimiento económico con efectos negativos para el medio ambiente. Crear una industria de tratamiento de residuos adecuada que reduzca tal impacto y fomentar el desarrollo de la energía eléctrica a partir del aprovechamiento de biomasa y biogás es otra de las prioridades de la política nacional actual. Sin embargo, el aprovechamiento de los residuos sólidos urbanos, donde existe un gran potencial para el desarrollo de proyectos, se ve dificultado por la propia estructura administrativa y normativa del país; la competencia sobre el tratamiento de residuos no corresponde al Gobierno Federal, sino a los municipios, lo que muchas veces dificulta la continuidad a largo plazo de los proyectos.
“Para crear un mapa homogéneo de energías renovables, es necesario acompañar el desarrollo de una energía limpia con otra“, señala Valle. Por ello, desde la Secretaría de Energía se pretende que las energías intermitentes como la eólica queden respaldadas por la energía hidroeléctrica, como se está haciendo en el sudeste de México para contrarrestar la intermitencia de los proyectos eólicos del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca.
Las grandes hidroeléctricas mexicanas representan alrededor del 80% de la capacidad instalada en este tipo de energía en el país. Dado que el marco jurídico mexicano no considera renovables a las grandes plantas hidroeléctricas, se están intentando desarrollar poco a poco proyectos minihidráulicos. Pero todavía no se han aprovechado todos los recursos hídricos repartidos en toda la geografía del país, “por falta de infraestructura de interconexión a los centros de consumo, y porque, a su vez, estos proyectos se encuentran sujetos a la regulación marcada por la Ley de Aguas, que todavía no se ha amoldado al desarrollo de las renovables”, señala Valle.
Impedimentos y soluciones
La amortización fiscal acelerada para los equipos de energías limpias, el arancel cero a la importación de equipos de energías renovables, y la obtención de unos precios más económicos para el uso temporal de la red del sistema eléctrico nacional por parte de los concesionarios de proyectos de energías renovables (el denominado “porteo”), son los incentivos más destacados “en un contexto normativo que tiene que realizar cambios importantes para que el logro de las metas propuestas por el Gobierno en el uso de energías limpias pueda llegar a ser una realidad”, señala Hernán Mateus, director de Desarrollo de Negocio de la filial mexicana de la empresa española Proactiva Medio Ambiente.
“A pesar de la falta de incentivos o primas en las tarifas eléctricas”, apunta Iria Fernández-Bobes, socia directora de Tú Transformas -consultoría española en cambio climático y desarrolladora de proyectos de reducción de emisiones establecida en México-, “un elemento muy importante para el impulso de los proyectos de energías limpias en México es la posibilidad de obtener créditos MDL”. Como país firmante del Protocolo de Kioto (ver El Exportador, nº 107 y 134), México no tiene obligaciones de reducción de emisiones, pero sí puede vender Reducciones Certificadas de Emisiones (RCE) a países que tengan dicha obligación a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Vendiendo estas RCE, los proyectos de energías renovables obtienen un incentivo económico importante. De hecho, tanto el MDL como los programas voluntarios de reducción de emisiones de EEUU suponen un motor para las energías renovables en México “llegando a mejorar la tasa interna de retorno de los proyectos entre un 10% y un 40%”, apunta Iria Fernández-Bobes. Otros apoyos financieros en el país para los proyectos de renovables vienen dados por la banca de desarrollo multilateral y la banca de desarrollo de México, destacando el papel del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS) y de la institución de banca de desarrollo Nacional Financiera (NAFINSA). En concreto, para proyectos de energías renovables, NAFINSA destinó 3.000 millones de pesos (159,5 millones de euros) durante el período 2009-2010.
Según datos de la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (CONAE), en toda la República Mexicana alrededor de cinco millones de personas no cuentan con servicio eléctrico por razones geográficas y económicas. Por su flexibilidad, las energías renovables se convierten en las fuentes más idóneas para conectar las aproximadamente 30.000 pequeñas localidades alejadas de las redes del servicio eléctrico nacional. La alta dependencia tecnológica en renovables del exterior ha hecho que las energías verdes no fueran todavía una opción para solucionar estos problemas. Por ello, instituciones como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) impulsan, a través de los diferentes fondos que destinan a investigación científica y tecnológica, la creación de negocios locales asociados a la investigación y el desarrollo. “España cuenta con unas condiciones climáticas y con unos recursos en renovables muy similares a los de México. Si las empresas españolas, que llevan ya una gran trayectoria en I+D asociada a renovables, aportasen su experiencia a las empresas mexicanas del sector mediante proyectos de colaboración, el desarrollo de una tecnología propia mexicana sería más rápido y supondría un gran impulso a las energías renovables en el país”, señala Mateus. En este sentido, nace la idea desde el Gobierno de Oaxaca, con el apoyo de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España (Ofecomes) en México DF y la Cámara Española de Comercio en México, de crear un parque mixto tecnológico y científico en el Istmo de Tehuantepec, zona de prioridad eólica para el país. El estudio de viabilidad de este parque tecnológico será financiado a través del FEV público español.
Todavía en plena juventud, el sector de energías renovables mexicano cuenta con un panorama normativo e institucional mucho más favorable que hace unos años para su desarrollo. Sin embargo, “este desarrollo está por verse. Todavía quedan muchos estudios que hacer sobre costes, recursos, elaboración de planes de desarrollo tecnológico, desarrollo de las infraestructuras, ampliación de la capacidad eléctrica del país, análisis regionales, etc.”, comenta Valle. Todo un puzle con múltiples piezas aún por encajar que conforma un sector de gran potencial por el que México está demostrando que hay que apostar.
Principales ferias
THE GREEN EXPO
Feria profesional del sector de medio ambiente y energías renovables
México DF
Próxima edición: septiembre de 2010
Organizador: EJ Krause México, SA de CV
Delegación en España:
EJ Krause y Asociados, España
Tel. 915 401 710
Fax 915 401 711
vrodriguez@ejkrause.es
Documentación
El mercado de la energía eólica en México
Ed. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en México DF, julio 2009, 71 págs.