¡Al buen Alfredo le dolió cuando su hijo Pablo, que no era propenso a mentir ni a exagerar, le contó que su abuelo no se creía que hubiera estado patinando sobre un hielo que no daba frío en el hotel Nueva York de Disneyland París, donde había pasado unos días en viaje escolar. Decidido a indagar en Intenet la veracidad del asunto, comprobó que, efectivamente, no solo en ese hotel, sino en un total de 30 países hasta 100 pistas de hielo ecológico de la sevillana Extraice hacían ya las delicias de los patinadores, que el presidente de la Asociación Española de Hockey sobre Hielo, tras destacar su mínimo coste de mantenimiento y su gran facilidad de montaje bajo cualquier condición climatológica, daba su entusiasmado beneplácito al pavimento deslizante desarrollado por la firma hasta el punto de certificar que “dicho material cumple todos los requisitos necesarios para la celebración de partidos de hockey con patines de cuchilla”, y que, en carta rubricada por mano propia, el presidente de la Danish Skating Union resaltaba sus excelentes propiedades de deslizamiento y la posibilidad que abría la superficie de “llevar el hielo sintético a patios de colegio, pequeñas plazas públicas y polideportivos brindando así a los ciudadanos la facultad de patinar todo el año”.
Agradeció Alfredo también recibir contestación, a través de la página web de la compañía, de su mismísimo presidente, Francisco Ortiz. “Una ardua actividad de innovación y desarrollo tecnológico ha dado como resultado una superficie que está revolucionando el concepto de patinaje y las posibilidades de los deportes hasta ahora llamados de invierno”.
Toda esta indagación empero no convenció a su suegro, a la sazón abuelo de la criatura, obstinado como seguía en buscarle alguna pega al pavimento en cuestión. Alfredo desistió. Al fin y al cabo, cosas hay para un abuelo difíciles de creer.
JOAQUÍN NÚÑEZ