nº156 Diciembre 2011 Archivo
NIPO: 705-11-011-X
Vender la moto

 

Con tienda física en el centro de Pamplona y 2.500 seguidores en Facebook en menos de un año, la empresa PIPE Avespados, dedicada a la restauración de vespas, ya exporta y quiere crecer en el ámbito internacional.

 

Pablo Alonso quería una vespa, una auténtica. Le iba lo retro. Rebuscó y rebuscó y nada encontró. Solo réplicas y una gran afición por este sensual icono cultural de libertad, personas que venderían a su madre (es un decir) por ser los felices dueños de una vespa original. Como no creía en las hadas, se planteó la posibilidad de restaurarlas él mismo y fundó Avespados. Gracias al apoyo recibido del programa PIPE y a su visión y tesón, la empresa cuenta ya con distribuidor en Alemania y Portugal, y exporta también a Francia. “Somos sinceros y nos diferenciamos en precio. No hay ningún sitio en Europa donde se pueda comprar una Vespa de hace 50 años como recién salida de fábrica y a nuestro precio”, afirma el ahora feliz propietario de la firma. “Hemos conseguido grandes cosas a través de las redes sociales y llegamos a vender a través de Facebook”. El objetivo es crear una comunidad Vespa53 -denominación comercial de sus vespas restauradas-: jóvenes con gusto retro y “nostálgicos que reniegan de dejar de lado uno de los productos que han hecho de la vida un lugar más fácil y a la vez elegante”.

 

¿Quieren saber el final del cuento? Pablo Alonso vive como emprendedor feliz haciendo felices a su vez a quienes ven la dicha en la línea inconfundible de una vespa resucitada.
JOAQUÍN NÚÑEZ